Somos hijos y nietos de presos políticos de Argentina. Nos organizamos en una estructura de trabajo que nos permite canalizar los esfuerzos individuales que todos veníamos haciendo por nuestros familiares presos. Aspiramos a reunir a los hijos y nietos de los más de 1000 presos políticos que hoy existen en Argentina.
Lo que pensamos y sentimos…
- No queremos revisar y juzgar un pasado que la mayoría no vivimos. La lógica inapelable que tuvo la violencia en Argentina en los sesenta y setenta nos es desconocida. La crónica del profundo desencuentro en nuestra Patria, nos convenció de la necesidad de construir un futuro de concordia y reencuentro.
- Somos las nuevas víctimas de aquella violencia. El daño que esto nos causa es doble. Ser hijo o nieto de un preso es doloroso, pero si la prisión se debe a una persecución política, el dolor se proyecta en temor. Si la persecución política se transforma en ideología que alimenta el odio, avasallando los principios y garantías que resguardan a la persona del poder estatal, en un Estado de Derecho, el temor se transforma en espanto. Somos plenamente conscientes de que la manipulación actual del aparato estatal nos deja sin futuro. Sabemos que lo que hoy se hace a nuestros padres y abuelos, mañana puede volverse contra cualquier grupo de personas. Sabemos que nadie está seguro si la ley no se cumple.
- Estamos seguros de que queremos y podemos construir la paz. Violencia, divisiones, discordia y guerra ya tuvieron su turno en esta Patria. Queremos construir una Argentina de concordia. No podemos permitir que el odio y la impotencia vuelvan a ganar los corazones de la juventud.