Juicio llamado ESMA

Visto desde el banquillo de los acusados, por el Capitán (RE) Ricardo M Cavallo.

Viernes 12 de Marzo de 2010

Sesión 16 (Envío Nº 12)

Tal como lo teníamos previsto, el tribunal rechazó todas las peticiones realizadas por los defensores en la sesión anterior. También rechazaron mi pedido de que se lea de nuevo la acusación en mi contra argumentando que las partes que se cortaron son iguales que las de acusaciones que ya se habían leído. Esto implica que me quitaron el derecho de escuchar la acusación en mi contra.

También presenté (y me denegaron) una recusación al presidente del tribunal por haber adelantado lo que iba a ocurrir hoy al término de la sesión del 5 de marzo pasado (cosa que realmente pasó).

El argumento por el que me denegaron esta recusación es tan insustancial como falso: dice el tribunal que en realidad el presidente del tribunal dijo que hoy se daría respuesta a los planteos de previo pronunciamiento y luego se comenzaría con las indagatorias a los imputados. Como puede verse, nada ha cambiado. Sigue anunciando que rechazará los planteos de las cuestiones presentadas por los abogados el viernes 5 de marzo. Pero además no dijo eso.

En el mismo momento en que mi abogado me mostró la resolución pedí por escrito al tribunal que me den una copia de la cinta de audio que registra lo que ocurrió en esa sesión. Tengo la sospecha de que se va a perder o a cortar el final de la grabación de manera que nunca se podrá comprobar lo que realmente ocurrió.

Luego de esta previsible respuesta del tribunal comenzaron las indagatorias a los imputados. Fueron indagados los almirantes Montes y García Tallada, el suboficial de la Prefectura Naval Argentina Azic y los capitanes Donda y Capdevila.

Los almirantes se negaron a declarar y también se negaron a reconocer la autoridad del tribunal para juzgarlos (“…no son sus jueces naturales…”).

El suboficial Azic tampoco declaró.

El capitán Donda si lo hizo. Explicó algunos acontecimientos de su vida privada que han sido muy meneados por la prensa: dijo haber perdido contacto con su hermano y su cuñada, sabía de su militancia en Montoneros y los dio por capturados o muertos, hecho que asumió cuando un juez de menores le entregó en guarda a su madre una beba que era la hija de su hermano. Intentó rastrear su paradero sin éxito. No sabía nada de otra sobrina, que fue criada por el suboficial Azic (es la diputada Victoria Donda).

Yo,  no conocía todo esto. Los medios han dicho tantas cosas, la mayor parte falsas, que desde hace años no pregunto a ninguno de los expuestos de turno si lo que publican es verdad o mentira. Me sirve de parámetro lo que publican sobre mí, que en su mayoría es falso.

Se ha instalado entre nosotros ese mecanismo de no preguntar. Si alguno quiere contar algo normalmente nace de él, pero difícilmente se oiga a algún otro imputado preguntar temas puntuales que se publiquen en los medios. Parece que todos tenemos asumido  (no es una actitud consensuada) que lo que publican sobre este tema es una grotesca deformación que, lamentablemente, lleva décadas.

Hace casi veinticinco años propuse a mis superiores que se detallara todo lo ocurrido y, que se apoyara la tesitura de hacer un juicio a cada uno de los imputados, incluido yo  por supuesto.

Me parecía que ese era el momento (1985, a continuación del juicio a las juntas militares) de cerrar definitivamente el tema. Todavía estaban vivos muchos de los protagonistas y, si bien se habían destruido los archivos por orden de la última junta militar, se podría haber reconstruido la verdad de lo ocurrido mucho mejor que ahora, a 25 años de distancia. Por supuesto mi sugerencia fue desechada.

Cuando pedí que se reviera el rechazo de mi sugerencia expuse que podría llegar el día en que el juicio se diera de todas formas en condiciones mucho más desfavorables. Me contestaron con una afirmación contundente, algo como: “…no lo vamos a permitir!…”.

Desde hace mucho tiempo siento un recelo particular cuando alguien afirma algo de ese estilo, cualquiera sea el tema. Con dolor he aprendido que habitualmente hay una gran distancia entre lo que se dice y lo que se hace, por lo que trato de decir menos “haré” y más “hice”. Supongo que a todos nos viene pasando lo mismo, sobre todo cuando escuchamos a los políticos y sus campañas proselitistas.

La próxima sesión del juicio continuará las declaraciones indagatorias, supongo que el miércoles o jueves me tocará a mí. Francamente no tengo idea de que declarar en este momento del juicio. La tendencia general entre los imputados es la de tratar de declarar en el momento adecuado y hasta ahora parece ser cuando, antes de dictar sentencia, nos pregunten si queremos decir algo más.

Tenemos la idea de que esto está prearmado y nada de lo que digamos o presentemos (declaraciones, testigos por la defensa  y documentación oficial) será considerado frente a lo que los “testigos necesarios” digan.

Por lo tanto, a menos que consigamos que un “testigo necesario” testifique a favor nuestro estamos jurídicamente perdidos. Pero claro, solo son “testigos necesarios” los de las querellas y la fiscalía, los nuestros no.

De acuerdo a esto cualquier cosa que digamos no afectará a lo que ya está previsto que ocurra. Probablemente valga la pena decir algo para que “quede constancia” y, si alguno de mis descendientes algún día quiere ver que es lo que pasó pueda encontrar, al menos, mi opinión sobre lo que está ocurriendo.

Capitán(RE)

RicardoMiguel Cavallo

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