“Margarita Belén”: parodia de juicio. “Derechos humanos Vs. Legalidad”

Texto de la solicitada que hoy publican los Abogados de la Asociación para la Justicia y la Concordia en Resistencia, Chaco

En septiembre del año pasado, once integrantes de esta Asociación de Abogados para la Justicia y la Concordia viajamos desde Buenos Aires con el objetivo esencial de presenciar, aunque fuere parcialmente, el desarrollo del juicio denominado “Margarita Belén”.

Además de visitar a algunos prisioneros en las cárceles, a jueces y camaristas a cargo del proceso aludido y al señor Obispo de Corrientes, presenciamos dos audiencias judiciales, dimos charlas en el Colegio de Abogados de Corrientes y en el auditorio de un Hotel de Resistencia, participamos en entrevistas radiales y televisivas y entrevistamos a los procesados: coroneles Athos G. Renes, Jorge Carnero Sabol, Horacio Losito y Ricardo Reyes, teniente coroneles Aldo Martinez Segón y Germán Riquelme, Mayor Jorge Simoni y Teniente Primero Luis Patetta.

Las distintas reuniones con los militares sometidos a juicio y con los jueces, sumadas a lo que vimos en las audiencias judiciales, nos llevaron a la absoluta convicción de que en Corrientes no se estaba celebrando un proceso judicial tendiente a buscar la verdad de hechos sucedidos hacía más de treinta años, sino una triste parodia en la cual los acusados, que en aquel episodio de guerra habían enfrentado a los extremistas atacantes, estaban condenados antes mismo de haber comenzado el juicio.

La “masacre” de Margarita Belén fue una emboscada de las fuerzas guerrilleras a un camión del ejército, combate que terminó con 12 guerrilleros muertos. La acusación quiere probar que no murieron en combate y que hubo otros desaparecidos.

En reciente artículo del diario La Nación con relación a los festejos gubernamentales por el 24 de marzo, el presidente de esta Asociación dijo: “Como siempre la fiesta abundará en la exaltación de los derechos humanos a través de genuinos interpretes de una concepción groseramente restringida de tales derechos, opuesta a la nota esencial de universalidad que debe caracterizarlos. Es una concepción viciosa, para no andar con eufemismos, que hoy, para una parte importante de los argentinos, sustituye a la legalidad. Ya no rigen ni las garantías constitucionales ni el Código Penal para aquellos que han sido fulminados por la acusación de haber cometido delitos de “lesa humanidad”, figura difusa que alcanza, además de los militares y fuerzas de seguridad, que participaron en la guerra contra la subversión en los setenta, a cualquier ciudadano a designio del gobierno.”

Para los tribunales actuales sometidos a las órdenes políticas no importan los alegatos ni las pruebas ni las evidencias de la falsedad de los testigos. Sólo importa la inmensa presión política que vuelve ilusoria cualquier posibilidad de juicio justo. La nueva religión de los derechos humanos, distorsionada a medida de las fuerzas subversivas y destructivas del orden, de la paz y de la concordia, impide dogmáticamente la sola posibilidad de una sentencia que, ajena a las presiones ideológicas, imparta verdaderamente justicia.

Alberto Solanet – Presidente

Mariano Gradin – Secretario      

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