Carta a Lorenzetti, apertura Año Judicial 2014

8 marzo 2014

Buenos Aires, 6 de marzo de 2014

Al Señor Presidente de la

Corte Suprema de Justicia de la Nación

Dr. Ricardo Luis Lorenzetti

S             /             D

Ref.: Solicitud de audiencia

De nuestra mayor consideración:

Nos dirigimos a V.S. en nuestra calidad de asociación que nuclea a hijos y nietos de presos imputados en juicios de lesa humanidad de todo el país, en ocasión de la apertura del año judicial 2014. Sabemos la importancia institucional que tiene este acto para el Poder Judicial y, por esa razón, es que decidimos estar presentes y hacerle entrega de la presente.

Consideramos que nuestros padres y abuelos son presos políticos ya que las reglas que se aplican a los detenidos en estos procesos no son las mismas que las utilizadas con cualquier otro detenido del país. No se les respeta el principio de inocencia. Se es culpable desde el inicio de las causas. Se les niegan arrestos domiciliarios a detenidos mayores de setenta años y enfermos. Los imputados deben probar su inocencia, cuando debería ser una tarea de los fiscales probar su culpabilidad fuera de toda duda razonable. Se acusa y se decretan prisiones preventivas excediendo los dos años que marca el debido proceso, y hasta el límite del tercer año excepcional, sin tener pruebas de riesgo de fuga o de interferir con la investigación. Se juzga y se condena incluso sin siquiera haber estado en el lugar de los crímenes que se les imputan. Se los condena por haber sido militares, policías, gendarmes, prefectos, abogados, jueces, o simplemente por haber tenido un trabajo en el Estado y no por hechos que les hayan probado. No hay graduación de la pena, se condena a prisión perpetua, lo mismo que a los generales de la junta, a personas que en el momento de los hechos tenían menos de treinta años.

Por todas esas razones, que son tan solo ejemplos de las irregularidades que registran estos procesos es que venimos a hacerle un pedido de respeto a la legalidad de los procesos. Nos mueve la sentida necesidad de hacer ante V.S. un pedido de imparcialidad y respeto irrestricto a la legalidad.

Nos preocupa la manera en que se llevan a cabo los juicios de lesa humanidad. Nos estremece pensar que puedan ser parte de una gran escenificación para dar legitimidad a condenas que pueden estar puestas de antemano por el poder político. Consideramos que mediante medidas arbitrarias, e innumerables mecanismos de condena social e institucional, prejuzgan a los imputados y dejan entrever, de esta manera, cuál será el final.

Por último, solicitamos nos conceda una audiencia privada con el objeto de transmitirle personalmente las experiencias que recogimos en nuestra asociación, así como también poner en su conocimiento en forma directa de la situación actual de nuestros padres y abuelos, siempre tomando como base el respeto al Estado de Derecho y a los Derechos Humanos.

Saludamos a V.S. muy atentamente.

Anibal Guevara Bianchi

Hijos y Nietos de Presos Politicos

Coordinador Federal


Gacetilla comienzo Año Judicial 2014

8 marzo 2014

Buenos Aires, 6 de marzo de 2014

El jueves 6 de marzo de 2014 a las 12 horas, los hijos y nietos de los imputados en causas de Lesa Humanidad de todo el país nos convocamos en el Palacio de Tribunales (Talcahuano 550, Buenos Aires) con motivo del acto de apertura del año judicial, acontecimiento importantísimo para el Poder Judicial, y en el cual da su discurso inaugural el Presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Dr. Ricardo Luis Lorenzetti.

Hijos y Nietos de Presos Políticos se hace presente en este acto por cuarto año consecutivo. Siempre exigiendo legalidad en los juicios de lesa humanidad y que estos juicios se realicen respetando el Debido Proceso. Queremos un Poder Judicial que use la misma vara para cualquier imputado en una causa penal y que se respeten las garantías mínimas necesarias. Los derechos humanos deben ser para todos.

Nos reunimos hoy aquí con el objeto de hacer conocer nuestra realidad y lo que acontece sistemáticamente en los procesos que se llevan a cabo por delitos de lesa humanidad en todos los tribunales federales del país. Asimismo, y atento a que es una cita pendiente desde hace casi cuatro años, es que le requerimos al Dr. Ricardo L. Lorenzetti nos conceda la audiencia a la que se comprometió personalmente, a fin de transmitirle personalmente todas nuestras inquietudes.

“No hay justicia sin legalidad”. Los hijos y Nietos de Presos Políticos decimos y sostenemos firmemente esto porque la palabra JUSTICIA es una término que le queda demasiado grande a cualquier Poder Judicial, sobre todo cuando hablamos de la pérdida de un ser querido. No hay reparación que pueda hacer el Estado para equiparar esa ausencia.

Queda entonces la LEGALIDAD, esas “reglas del juego” que protegen a los ciudadanos de los abusos de poder de sus gobernantes. Lo más cerca que puede estar el hombre de la justicia es la legalidad, el respeto irrestricto del Estado de Derecho por sobre los intereses individuales, exactamente lo contrario del “ojo por ojo” con el que nos quedaríamos todos ciegos.

HYNDPP exige LEGALIDAD en todos los procesos por delitos de lesa humanidad, desde su inicio hasta que culminan con la sentencia firme que dicta el más alto tribunal del país. Estamos convencidos de que ese principio, al que tanto le costó arribar a la humanidad, es la base y la motivación que debe guiar a todos los jueces del país, empezando por su máxima autoridad.

Queremos que estos juicios sean un ejemplo de cómo las cosas pueden hacerse bien, que el día de mañana ningún ciudadano sea sometido a juicio con las reglas cambiadas o aplicadas según la conveniencia del poder de turno.

No tenemos intenciones políticas, ni nos interesa reivindicar a nadie, pero vamos a pelear por el respeto de nuestros derechos y la LEGALIDAD que nuestro país necesita para que verdaderamente NUNCA MÁS haya abusos por parte del Estado.


Milani o la prueba del doble discurso

10 febrero 2014
Lunes 10 de febrero de 2014 | 

Por Aníbal Guevara Bianchi  | Para LA NACION

El problema no es Milani… Mejor dicho: por supuesto que es un problema el enriquecimiento dudoso de quien fue jefe de Inteligencia del Ejército, ya que, como se sabe, esos funcionarios manejan fondos reservados por los cuales no rinden cuentas y, por lo tanto, deberían tener unos patrimonios irreprochables para evitar cualquier suspicacia.

Pero respecto de las denuncias hechas ante la Conadep sobre su papel en La Rioja o durante el Operativo Independencia, el problema no es Milani, sino el doble discurso .

Sobre el polémico general de brigada pesa una denuncia que, como toda denuncia, debe ser investigada con estricto recelo del respeto a la legalidad y el debido proceso, ya que como se juzga a los militares de haber subvertido el orden institucional, haber reprimido ilegalmente y haber violado los derechos humanos, todo proceso originado en una denuncia de este tipo tiene que ser intachable para ser coherente. Pero aquí la coherencia hace rato que está ausente.

Cómo no estar de acuerdo con las palabras de Estela de Carlotto sobre el caso del nuevo jefe del Ejército: “Cuando hay una denuncia no hay que prejuzgar sino que hay que investigar y luego sacar conclusiones correctas”; “Creo que sobre una denuncia que no tiene ninguna comprobación posterior no se pueden tomar medidas”; “Nosotros no encontramos antecedentes en él, en la foja de servicio de él dice que efectivamente ha estado en esos lugares, en Tucumán, pero bueno, si presumimos que cada miembro de las Fuerzas Armadas que estaba en un lugar determinado es responsable de un genocidio, tendríamos que enjuiciar a todas las fuerzas, porque todos estaban en algún lugar, en algún momento”.

Las palabras de Carlotto no podían ser más ecuánimes. El problema es que, en mi caso, me consta que no es ése el espíritu de los juicios de lesa humanidad. Mi padre, que es más o menos de la misma edad que Milani, por lo que tenía más o menos el mismo grado en aquellos años, está detenido desde 2006 a pesar de no haber sido nombrado en el Nunca Más ni haber tenido denuncias en su contra hasta ese año. En la primera instancia, fue condenado a cadena perpetua. La condena fue fundamentada sin pruebas, con testigos que contradicen sus propias declaraciones realizadas en los años 80 o que directamente tienen pedido de falso testimonio por absurdos y falaces. Según el fiscal, mi padre “debería haber sabido lo que pasaba” y por eso lo condenaron con una pena mayor de la que le dieron a sus generales en el Juicio a las Juntas, pese a que tenía 23 años en 1976. Durante el juicio fueron ignoradas las declaraciones que confirmaban que, cuando lo mandaron a hacer detenciones, lo hizo de día, de uniforme, que se presentó con nombre y grado, labró actas e informó el lugar de detención correspondiente.

Tanto a él como muchos otros presos por causas de lesa humanidad se les violan sus derechos humanos cuando se los mantiene bajo prisión preventiva sin justificativo a la espera de las instancias que falten después de un primer fallo o directamente sin juicio, presumiéndolos culpables. También cuando se les niega el acceso a la educación, cuando se desatienden sus necesidades médicas, cuando se les niegan prisiones domiciliarias a los mayores de 70 años o a los que están enfermos, cuando se rechazan sistemáticamente las presentaciones de los abogados o se aplica retroactivamente la ley penal, entre otros muchos ejemplos.

Aunque Ricardo Lorenzetti ya había adelantado que los juicios por delitos de lesa humanidad son una política de Estado, tenemos derecho a esperar que el desarrollo práctico de esa política no dañe la norma fundamental de convivencia que se dan los Estados, la ley. Sin embargo, el Poder Judicial se ensaña con los acusados, aun antes de que los delitos hayan sido probados.

Pero en el caso de Milani, las denuncias por el supuesto enriquecimiento ilícito y las acciones que se le atribuyen durante la década del 70 fueron obviadas por la parcialidad kirchnerista. El tratamiento que reciben las denuncias que pesan sobre él desnuda la arbitrariedad con que el Gobierno y los organismos de derechos humanos abordan problemas que involucran a sectores amplios de la sociedad.

Si no fuera así, el ahora general se encontraría en alguno de los institutos penales del país, esperando la resolución de un juicio por delitos de lesa humanidad o cumpliendo una condena; si es que no hubiese muerto ya, a raíz de las condiciones de detención y la paupérrima atención médica, necesaria para los mayores de sesenta años. En este universo paralelo, sus hijos hubiesen sido testigos de cómo los jueces, los abogados querellantes y los fiscales llevan adelante los procesos con los resultados cerrados desde el inicio. Una máquina poderosa y torpe los engulliría con fruición, como lo hizo con nuestros padres y nosotros.

A Milani lo amparan el Gobierno y los organismos de derechos humanos. El resto de quienes enfrentan sospechas sobre su actuación en los años 70 sufren la persecución y la cárcel a partir de procesos cuestionables desde el punto de vista jurídico. Sin embargo, uno y otros algo tienen en común: sus casos son tratados con la misma rigurosa irregularidad, si se nos permite la expresión.

El problema es el doble discurso: se utiliza la bandera de los derechos humanos como blindaje frente a las críticas y mientras tanto se está dispuesto a violar los derechos humanos de cualquier ciudadano al que se pueda vincular con cualquier pretexto a causas de lesa humanidad. Salvo que, como Milani, sea un soldado bajo sus órdenes.

El autor es vocero de la agrupación Hijos y Nietos de Presos Políticos

http://www.lanacion.com.ar/1662720-milani-o-la-prueba-del-doble-discurso


Resumen de la reunión de “Hijos y Nietos de Presos Políticos” realizada en Córdoba, 1 y 2 de febrero de 2014

5 febrero 2014

Hijos de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Tucumán nos reunimos en la provincia mediterránea con los objetivos principales de i) consolidar grupo de Córdoba, ii) encaminar a las distintas agrupaciones hacia una organización nacional más estructurada, urgencia señalada sobre todo por los hijos de Tucumán, iii) discutir el acta de intención traída desde Buenos Aires, iv) trabajar el proyecto de ley propuesto desde Mendoza por el grupo Diálogo, Justicia y Futuro, v) organizar una acción conjunta para la apertura del próximo año judicial en Buenos Aires, vi) visitar a los presos del penal de Bouwer.
A la par de las gaseosas, el tereré y las facturas compartidas (por no hablar del Fernet) en la tarde cordobesa del sábado, los responsables de cada provincia dieron a conocer los avances de algunos de los proyectos e ideas en los que Hijos y Nietos de Presos Políticos está trabajando, así como sus inquietudes más apremiantes.
En primer lugar hablamos del libro que algunos hijos están escribiendo. En esa ocasión se llamó a los interesados de todas las provincias a que aportaran sus historias y testimonios. Por suerte, de entre los presentes surgieron posibles colaboradores para este proyecto. Pensamos en dos modalidades de colaboración. Una es que aquellos que quieran escriban sus historias e ideas libremente; la otra, una serie de entrevistas que permitirán reconstruir testimonios personales y colectivos. Cada una de estas instancias tiene un plazo, el 1 de julio de este año. Aprovechamos para invitar a todos los interesados en participar nos manden sus escritos o su interés en contarlo para que nos contactemos.
También se dio a conocer la posibilidad de un encuentro con hijos de desaparecidos. Las reuniones tendrían como finalidad generar un espacio a fin de buscar la reconciliación que se debe nuestra sociedad y superar los odios del pasado en el que permanecemos anclados.
Los hijos del Grupo Cordobés comenzaron a planificar el posible encuentro con periodistas locales.
Se presentó el grupo Diálogo, Justicia y Futuro, formado en la provincia de Mendoza. Sergio Miranda planteó tres frentes de acción: a) generar masa crítica por medio de las intervenciones directas en el discurso, por ejemplo a través de la presencia en medios masivos, redes sociales, publicación en las secciones de opinión de los diarios, en carta de lectores, es decir, incidir en la vida pública y política todo lo posible; b) generar contención, por ejemplo mediante la mejora de las condiciones de los detenidos, del soporte a los familiares; c) generar impacto en la sociedad a nivel político, social y jurídico: denuncias de irregularidades, intentar que se decrete la inconstitucionalidad de la prisión perpetua.
Asimismo, el grupo mendocino planteó la realización de un protocolo de tratamiento para detenidos mayores de 60 años, ya que las cárceles del país están pensadas para alojar a una población más joven y no cuentan con las previsiones necesarias. Por otra parte, también propuso la presentación de un proyecto de ley para que se logre la revisión de todos los juicios de lesa humanidad.
Una de las ideas más interesantes que propusieron los mendocinos fue la premisa de que todas las acciones se lleven a cabo de día y mostrando las caras, ya que no tenemos nada que esconder.
El grupo de Hijos y Nietos de la provincia de Tucumán, a través de Federico Quintana, presentó tres inquietudes respecto de la organización de la agrupación. Plantearon la necesidad de organizarse a nivel nacional con una división de tareas, que podría replicarse a nivel provincial. Según este enfoque, cada grupo provincial debe contar con referentes que consulten las acciones programadas, establecer un canal de comunicación constante tanto con los referentes de otras provincias, como dentro del grupo local. Las funciones básicas podrían dividirse en a) recaudación y administración de fondos; b) organización y logística; c) comunicación interna y externa e d) imagen.
En consonancia con las inquietudes comunicadas por los hijos de Tucumán, desde hace un tiempo, hijos y nietos de varias provincias reconocimos la necesidad urgente de organizar nuestra agrupación a nivel nacional. Con acierto, algunos referentes impulsaron distintas iniciativas que buscaban ver plasmado este objetivo. Córdoba fue el lugar donde se comenzó a discutir seriamente el problema.
Allí los hijos de Tucumán, Mendoza, Córdoba y Buenos Aires dimos el primer paso que esperamos nos permita afianzarnos como un solo bloque en todo el país. Llegamos a un principio de acuerdo en cuanto a los pasos organizativos y a las tareas conjuntas que vamos a realizar.
El grupo de Córdoba, en las voces de Carlos Yanicelli, Juan Díaz, Carlos Villanueva y Analía Manzanelli, expuso sus inquietudes y nos brindó un amplio panorama de la situación de los presos políticos y sus familiares. Nos contaron acerca de su cansancio y desgaste en relación a la situación de sus padres, la que padecen desde hace poco más de una década.

Un tema muy sensible que también salió a la luz fue el de la quita de sueldos a los condenados, cuestión que deberá tratar el Tribunal Oral Federal de Córdoba. Si esta medida, que afecta directamente a las familias, no logra revertirse pasará a configurar una preocupación urgente para todos. Por este motivo es menester que Hijos y Nietos de Presos Políticos se decida a encaminar alguna medida al respecto.

Fue muy interesante escuchar el comentario de Carlos Villanueva acerca de un movimiento intelectual, de personas ajenas al problema que viven nuestras familias, que desde el plano jurídico y filosófico cuestiona enérgicamente la forma en que se llevan adelante los juicios por delitos de lesa humanidad.

Para concluir el relato de la primera jornada, los representantes de Buenos Aires llevaron una carpeta de ideas para que sean discutidas por todos. Uno de los documentos era una carta de presentación del grupo; también contenía la memoria de las actividades realizadas durante el 2013; un acta de intención, que propone el marco discursivo sobre el cual se manejará Hijos y Nietos de Presos Políticos, una vez que haya sido debatido y cuente con la adhesión de cada provincia; y por último, un listado de propuestas para el año 2014, con posibles líneas de trabajo.

Cabe aclarar que todos estos documentos se adjuntan al presente correo electrónico. En relación al acta de intención, los invitamos a hacer los comentarios que crean pertinentes ya que los puntos expuestos están en discusión durante este mes, quedando definido a partir del 1 de marzo del corriente año.

Esa noche concluyó de la mejor manera y la despedida hasta el día siguiente selló el compromiso de seguir adelante, siempre en base al diálogo y al reconocimiento mutuo. Algunos caímos rendidos, cobijados por nuestros huéspedes. Otros evacuaron el calor de la jornada en el agua espejada de una pileta.

El domingo 2 de febrero por la mañana Carlos Yanicelli, Analía Manzanelli, Aníbal Guevara, Isabel Bettolli y Lorena Moore fueron al penal de Bouwer. Nos recibieron los padres de Carlos y Analía. Compartimos con ellos todo lo charlado en la reunión del sábado.
Al mediodía almorzamos en la casa de Carlos Yanicelli, nuestro anfitrión y esmerado cocinero. Allí pasamos en limpio lo discutido hasta ese momento y, una vez más, hablamos de nuestras experiencias como Hijos y Nietos de Presos Políticos.
Después de una corta sobremesa nos despedimos, satisfechos por los frutos del trabajo y el esfuerzo del viaje. Dejamos Córdoba cargados de proyectos.


El 7 de Octubre, los Hijos y Nietos de Presos Politicos nos manifestamos enfrente al Palacio de Tribunales

9 octubre 2013


Discursos del Acto de Hijos y Nietos de Presos Políticos el 07.10.2013

8 octubre 2013

Federico Quintana

Hola, buen día, mi nombre es Federico y soy de Tucumán. Mi papá es policía y junto a otra 40 personas, entre ellas dos mujeres, están y estamos afrontando el primer megajuicio en nuestra provincia.

Un juicio que llegó a Tribunales como histórico por su principal característica, que es la cantidad de imputados. Pero jamás nos hubiésemos imaginado que para nosotros los familiares también lo sería.

Histórico porque de ser 40 familias, nos convertimos en una sola y gran familia.

Nos dimos cuenta de esto, porque nos unía un factor en común, que es el grito de apoyo y amor incondicional hacia nuestros viejos, para de esta manera hacerle saber que no están solos, que sus esposas, hermanos, amigos,  sus hijos, están con ellos.

A partir de ahí nos fuimos animando a más, hasta que un dia, durante uno de los cuartos intermedios, se armó una improvisada reunión donde nos dijimos, ¿y si a los gritos le sumamos algo más?… Y así surgieron las rpimeras pancartas y banderas, después los pasacalles, hasta llegar a lo que hoy son nuestros símbolos de lucha y aguante, los bombos.

Esos bombos que al sonar en la calle despertaron el asombro de propios y ajenos. Bombos que con el pasar de las audiencias se iban transformando sin querer en un especie de zumbido molesto para los jueces. Nos empezábamos a dar cuenta que nuestra presencia molestaba a unos pocos, pero eso no nos afectó para nada porque nuestro objetivo jamás fue ni será confrontar con nadie. Nuestro fin es otro, demostrar que en estos duros momentos estamos más unidos que nunca, demostrarles a ellos, nuestros viejos, y de esta forma trasmitirles fuerza.

Nunca imaginamos estar en esta situación, pero estamos para apoyar y defender en quienes confiamos y en quienes creemos.  A pesar de que ya llevamos casi un año de juicio, no nos dejamos de sorprender de nosotros mismos, de mirar lo que somos capaces de hacer por el amor incondicional que nos une a ellos.

Esta experiencia nos hace ver que nuestra presencia es fundamental en el juicio, tanto afuera como adentro de la sala, y esto debe ocurrir en cada juicio que se desarrolle en el país. Es la única herramienta que tenemos para demostrar que la historia está cambiando, para hacerle saber a toda la sociedad que nuestros padres no están solos, que detrás de ellos hay familias enteras pidiendo un juicio justo.

Para terminar, desde nuestra corta experiencia, les podemos asegurar que después de aguantar largas audiencias plagadas de injusticia, lo mejor que nos llevamos a nuestras casas, son las imágenes de esos  rostros que tanto amamos, con una sonrisa que se les dibuja en la cara al vernos ahí firmes junto a ellos. Este es nuestro único incentivo para seguir adelante día a día en esta lucha.

 

Laura Olea

Queridos amigos:

I- Cuando me pidieron que este día sea la voz de nuestros presos políticos, de sus familiares y amigos,  acepté con gusto,  pero confieso que me pregunté qué puedo agregar si  todo se ha dicho ya.

       Entonces pensé  que de eso se trata, de decir una y otra vez hasta que alguien nos escuche, que nuestros padres, abuelos, esposos, hermanos, amigos, están siendo víctimas de un Estado que embanderado en la defensa de los derechos humanos sistemática y paradógicamente los están privando de los mas elementales derechos sometiéndolos a ilegales procesos judiciales.

Por eso nos encontramos nuevamente  reunidos frente al edificio que alberga al más alto tribunal de la Nación,  por eso muchos han hecho cientos de kilómetros para estar hoy aquí, para denunciar públicamente otra vez la ilegalidad, la arbitrariedad, el abuso de poder.

Venimos a reiterar lo que tantas veces hemos reclamado, porque no podemos ser simples espectadores de sus padecimientos, porque como alguien que supo pelear contra la discriminación y la injusticia dijo: No nos preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que nos preocupa es el silencio de los buenos”.

Sepan quienes mantienen privados de libertad a nuestros padres que ellos no están solos, que aquí estamos nosotros para hacer oir sus silenciosos gritos de libertad. No seremos cómplices de la injusticia que soportan estoicamente, del trato inhumano al que son sometidos y de la muerte por abandono.

II- Muchas veces hemos escuchado decir que ellos tienen la posibilidad de defenderse al ser sometidos a  procesos judiciales.

Señores, un debido proceso legal es  aquel que se desarrolla bajo el respeto irrestricto de los derechos fundamentales, lo contrario es una parodia, una farza.  No basta un recinto presidido por un tribunal, con múltiples acusadores, y defensores que no son escuchados.

No es del caso hoy enunciar las múltiples violaciones a los principios constitucionales, pues deberíamos recitar la Constitución desde su preámbulo hasta el último de sus artículos. Sí debemos reiterar que  lo más grave  es que ello ha sido promovido por el mas alto nivel de nuestros tribunales, la Corte Suprema de Justicia de la Nación, cuyo presidente ha confesado públicamente que ello constituye una política de estado, política que  los tribunales inferiores acatan fielmente abdicando del juramento de respetar y hacer respetar la Constitución Nacional. 

III- Nos enfrentamos a un Poder Judicial que ha tomado la decisión de seguir un camino haciendo oídos sordos a cualquier legítimo reclamo de las defensas.

Así, desde la CSJN se ha dispuesto que nuestros padres carecen del derecho a la excarcelación, aún cuando hayan superado por muchos años los topes máximos de prisión preventiva previstos por ley, y se ha hecho mediante resoluciones discriminatorias, plagadas de  argumentaciones de una arbitrariedad tan manifiesta que insulta la inteligencia del mas distraído, desatendiendo incluso sus propias doctrinas y la de la Corte Interamericana de DDHH. Hasta se han olvidado que el mismo Tratado de Roma, al que para otras cuestiones acuden presurosamente,  reconoce el derecho a permanecer en libertad durante el proceso, de aquellos imputados de los delitos mas graves que allí se prevén.

 A tal grado ha llegado la arbitrariedad y el deprecio por los derechos y la verdad, que la Corte Suprema de Justicia,  invocando un supuesto peligro de fuga, revocó  la excarcelación de quien ya había fallecido  debido a una grave enfermedad que lo tenía postrado hacía mucho tiempo.

Pero no se han conformado con privarlos de la libertad bajo el amparo de procesos viciados de irregularidades que hasta hace pocos años parecían inimaginables. También han decidido denegar la prisión domiciliaria de ancianos y enfermos en clara violación a la letra y al espíritu de la ley de ejecución penal y de los principios humanitarios que la informan, apresurando así la muerte de nuestros padres.

Y como si esto no les bastara, mediante resoluciones ministeriales,  que atentan contra la salud y la vida de los detenidos,  sin  vergüenza alguna se les prohíbe acceder a la atención médica idónea con argumentaciones falaces, ¿o acaso alguien puede seriamente creer  que la atención de un preso político afecta la defensa nacional, o que se  ha delegado en  médicos o enfermeros sus custodias como sostiene Agustín O. Rossi? Ya contabilizamos entre nuestros queridos presos políticos  220 fallecidos en cautiverio.

IV- Nuestros padres se enfrentan a fiscales y organizaciones que los acusan de graves violaciones a los derechos humanos, pero lo hacen exigiendo la violación de los derechos que dicen defender y los jueces responden a ese reclamo con el dictado de arbitrarias condenas, no porque hayan probado que los acusados han hecho u omitido hacer, sino por haber sido, aduciendo cumplir así con los compromisos internacionales asumidos.

Se olvidan que si la absolución de un culpable hiere el sentimiento humano de justicia, la condena de un inocente, por abominable clama al cielo.

V- Les  son denegadas las instancias judiciales de revisión: la Cámara de Casación  y la Corte Suprema sistemáticamente hacen lugar a los recursos de los acusadores, incluso de aquellos interpuestos contra resoluciones que históricamente fueron declaradas irrevisables en esas instancias, tales como las que conceden excarcelaciones o prisiones domiciliarias. Pero para cerrar el círculo, también sistemáticamente rechazan los deducidos por las defensas contra aquellas decisiones que históricamente SI fueron declaradas revisables en esas instancias.

La Cámara de Casación no sólo ha confirmado todas las sentencias condenatorias, también ha revocado los pocos sobreseimientos o absoluciones dictados en estas causas, y lo ha hecho últimamente con inusitada velocidad de la que hacen gala, pero que sólo es útil para demostrar la ligereza y aún mas, la ausencia del análisis profundo que imputaciones de esta naturaleza, por sus gravísimas consecuencias merecen. Seguramente estarán preocupados por resguardar el derecho a ser juzgado dentro de un plazo razonable.

Por su parte, la CSJN no ingresa al estudio de las impugnaciones de las defensas y las rechaza literalmente en  dos líneas, para ser exacta en 3, abusando de una norma de muy dudosa constitucionalidad, el art. 280 del CPCCN.

Pareciera que los magistrados han olvidado que la época de los Césares pasó hace siglos y han tomado la decisión de mantener a nuestros padres  privados de su libertad a cualquier precio, aún contrariando el derecho.

Las  respuestas de los jueces a los legítimos reclamos de nuestros presos políticos nos recuerda lo que contaba Víctor Hugo en “Nuestra señora de Paris” cuando Cuasimodo es llevado ante el tribunal y no obstante su silencio, el  magistrado sordo le preguntó al escribano “¿Habéis escrito lo que ha dicho hasta ahora el acusado?. Cuenta el autor que “…..Al oír esta rara pregunta, alzóse en toda la sala un estruendo de carcajadas……..Sólo Cuasimodo conservaba la seriedad, por la sencilla razón de que no comprendía nada de lo que pasaba en torno suyo.”.

VI- El Estado argentino se ha convertido en un tirano, y peor aún, disfrazado de democracia cual lobo con piel de cordero.

Sepan quienes resultan autores y cómplices por acción u omisión de todas estas aberraciones, y particularmente los encargados de administrar justicia, el último recurso frente al autoritarismo, que se equivocan si creen que la impunidad los amparará siempre. Eso si, quédense tranquilos que cuando deban sentarse en el banquillo de los acusados, lo harán frente a tribunales a los que exigiremos que respeten  los principios constitucionales que ustedes han sabido muy bien vulnerar.

VII- Nos une el dolor, y el amor por nuestras familias que están siendo atormentadas por tanta injusticia y por la indiferencia de muchos, nos une también el  amor por nuestra patria que a veces sentimos herida de muerte.

Pero también nos une la esperanza de vivir algún día en un país vacío de rencores, odios, y  venganzas y colmado de verdades, donde los derechos humanos no sean una declamación vacía de contenido, ni una herramienta al servicio de mezquinos intereses políticos y económicos, sino una guía para el respeto a la dignidad humana de todos los habitantes del suelo argentino.

Permítanme cerrar estas palabras con el recuerdo de lo que Don Quijote le dijo a Sancho: “Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas, porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, EL BIEN  ESTA YA CERCA.”.

 

Alejandro Palomo

Soy para mi padre la fibra más profunda de su humanidad, la sangre de su corazón. Estoy seguro. Hace tiempo que lo sé porque él me lo dijo. Desde aquel día, cuando mi padre me tendió su mano, además de ser su hijo soy su amigo.

Digo esto y él espera en la cárcel mientras se resuelve su situación en un juicio arbitrario e ilegal. No es el único, comparte la suerte de varios centenares de ciudadanos argentinos. Pero esto representa solamente una parte del problema.

Porque incluso antes de la acusación formal nuestros padres fueron privados de las condiciones elementales que les garantizaran el respeto de sus derechos humanos. Sabemos cuáles son las intenciones de quienes coartan el derecho básico a la salud de nuestros padres y abuelos, cuyo promedio de edad supera los setenta años. El número de presos políticos que mueren en la cárcel antes de que el juicio termine crece día a día, ya son 220.

Sobran los ejemplos que ilustran la ilegalidad de los procesos y la violación a los derechos humanos de nuestros padres. Cada uno de nosotros podría dar fe de esto, porque lo sabemos de primera mano.

Es habitual que la salud de nuestros padres empeore mientras son retenidos en las cárceles. Muchas veces su situación se agrava y resulta recurrente que la enfermedad resulte fatal. Con toda intención se perjudica la salud de los presos y, al no proporcionarles el trato humanitario que les garantice la vida, el estado argentino viola sus derechos más básicos.

Nuestros ciudadanos privados de su libertad ven como el Estado desconoce uno a uno sus derechos y menoscaba su condición humana. El desconocimiento y el menosprecio de sus derechos humanos, por no hablar de maltrato liso y llano, no sería una realidad si todos los ciudadanos contaran con la protección de un Estado de Derecho.

Las acciones de las instituciones públicas y de grupos asociados con el aparato estatal se dirigieron hacia nuestros padres y al suponerlos culpables avasallaron desde el primer instante los principios universales de igualdad y libertad. Estas son consideraciones que van más allá de lo jurídico, aunque su origen está en la justicia y en el sistema penal diferenciado con que se juzgan a nuestros padres y abuelos. Esta discriminación, que identifica en un grupo sujetos con derechos devaluados respecto del resto de los ciudadanos, implica un trato cruel, inhumano y degradante. Esto representa una concepción muy curiosa de la justicia.

Por último, para todos nosotros la cárcel es una realidad cotidiana. Es uno de los instrumentos que utilizan para infamar a nuestros padres, a nosotros, a nuestras familias. Cada una de las acciones por parte de los abusadores tiene la clara intención de estigmatizar a nuestras familias.

No me avergüenza decir que mi padre está preso. Sé quién es y sé muy bien por qué está ahí. En cambio, me da vergüenza ajena haber visto como se arrastra hacia adentro de un tribunal a un paciente oncológico, en condición aguda de enfermedad. Todo para mantener la forma de las audiencias; lugares donde en el fondo reinan los intereses políticos y el rencor.

Cada día los presos políticos sufren de arbitrariedades e injurias. Todo porque les quieren arrebatar la dignidad.

Sin embargo, no pudieron hacerlo y no van a poder jamás. Porque nuestros padres nos nutrieron con su amor y la dignidad que pretenden arrebatarles trasciende sus vidas; su dignidad también es  la nuestra.

Siento esa humanidad tan digna en las charlas que tengo con mi viejo, en nuestras opiniones dispares que nos terminaron acercando aún más. También en los pasos que doy cada mañana para llegar al trabajo, o cuando me recibe un día soleado en la plaza donde juega mi hija Lucía.

Todo lo que hacemos representa una parte irrenunciable en la vida de nuestros padres. Es un hecho que en nuestras existencias se desenvuelvan las suyas. Aunque sigan estando en la cárcel.

Por esto mismo, hoy más que nunca nuestra tarea es ardua. El trato inhumano y la violación sistemática de los derechos de nuestros padres y abuelos es nuestra preocupación más urgente.

Tengamos muy presente que no tenemos pétalos de rosas para construir una realidad más justa. En cambio nos arrojaron espinas y de las espinas que vayamos levantando en este camino que nos toca andar florecerá el legado de justicia y hermandad.


CONVOCATORIA 7 DE OCTUBRE

2 octubre 2013

Esta es la realidad que nos toca, nuestros padres y abuelos encerrados en la cárcel, nosotros encerrados en el dolor de ver a nuestros seres queridos injustamente presos de un Estado arbitrario

 

¿Por qué nuestros padres y abuelos son Presos Políticos?

No porque los crímenes no hayan existido, sino porque para que haya condena se debe probar de manera fehaciente y categórica, que el acusado ha ejecutado, prestado cooperación o llevado al ejecutor a cometer un hecho que reúna las características excepcionales que convierten al delito en lesa humanidad. ESTO NO PASA EN LOS JUICIOS de la actualidad. Tenemos prisiones preventivas que en varios casos superan los 8 años, cuando la ley permite 2 y a lo sumo 3 cuando se haya “impedido la finalización del proceso en el plazo indicado”. Nuestros jueces violan los tratados internacionales de DDHH cuando niegan las excarcelaciones y los arrestos domiciliarios que les corresponden, sobre todo a los mayores de 70 años o los que están enfermos. YA MURIERON 218 personas en manos de sus jueces, los mismos que debían asegurarles la salud.

 

Nuestros viejos se enfrentan a condenas puestas de antemano donde se condena a cadena perpetua sin importar como hayan actuado o el rol que cumplían en el momento, por testimonios en los que reconocen a los imputados “por el perfume”, “por los zapatos”, o lo hacen hablando de fechas imposibles por cambios de destinos o incluso porque el imputado se estaba casando ese mismo día.

 

JUSTICIA es una palabra que le queda demasiado grande a cualquier Poder Judicial. Sobre todo cuando hablamos de la perdida de un ser querido, en ese caso no hay reparación que pueda hacer el Estado para equiparar la ausencia.

Queda entonces la LEGALIDAD, ese conjunto de “Reglas del juego” que protege a los ciudadanos de los caprichos de sus gobernantes. Lo más cerca que puede estar el hombre de la justicia es la legalidad, el respeto irrestricto del Estado de Derecho por sobre los intereses individuales, exactamente lo contrario de la justicia vindicativa, del “ojo por ojo” con el que nos quedaríamos todos ciegos.

NO HAY JUSTICIA SIN LEGALIDAD

 

Porque en tanto y en cuanto no hagamos nada para cambiar la realidad que nos toca estamos siendo también responsables de ella…

VENI A ENFRENTAR LA INJUSTICIA

 

Convocatoria Nacional por los Presos Políticos

Lunes 7 de Octubre 11 hs – Palacio de Tribunales (Talcahuano 550, CABA)

 

Imagen